
¿Qué es la Hepatitis?
Es la inflamación del hígado que ocurre cuando se infecta, lo que puede afectar su funcionamiento. La hepatitis puede ser una infección aguda o crónica. Puede tener diferentes causas:
- Virales el tipo más común, producida por uno de los virus de la hepatitis tipificados como A (VHA), B (VHB), C (VHC), D (o delta) (VHD) y E (VHE).
- La hepatitis alcohólica es causada por el consumo excesivo de alcohol.
- La hepatitis tóxica puede ser causada por ciertos venenos, productos químicos, medicamentos o suplementos.
- La hepatitis autoinmune es un tipo crónico en el que el sistema inmunitario ataca al hígado. Se desconoce la causa, pero la genética y el entorno pueden influir.
Hepatitis Virales
En los últimos años se ha registrado un aumento de hepatitis A en Argentina, según datos del Boletín Epidemiológico Nacional N° 801 hubo un total de 69 casos en 2024 y 118 casos en 2025. Hasta la semana 16 del 2026, el Boletín Epidemiológico Nacional N° 808 informa que se notificaron 34 casos.
Las variantes de aparición más frecuentes en el país son las A, B y C.
La sintomatología es variable, puede no presentarse y pasar sin saber que se padece la enfermedad. En cambio, otros pacientes pueden presentar alguno o todos los siguientes síntomas: fiebre, fatiga, pérdida de apetito, náusea y/o vómitos, dolor abdominal, orina oscura, heces de color arcilla, dolor en las articulaciones o ictericia.
Cuando la infección es aguda, los síntomas comienzan entre la segunda semana y los seis meses desde la infección. Normalmente es autolimitada y solo es necesario descansar para sentirse mejor, junto con tomar suficientes líquidos, aunque algunos casos podrían necesitar tratamiento en un hospital. Si es crónica, se puede estar años sin presentar síntomas. Existe medicación para tratarlas, cirugía y otros procedimientos médicos.
Hepatitis A
El virus es de la familia Picoviridae. Es una enfermedad hepática causada por este virus (VHA), con una cápside formada por 4 proteínas estructurales (VP1-VP4). Se identifican 6 genotipos diferentes, pero solo los subtipos A y B de los genotipos 1, 2 y 3 son capaces de infectar al hombre.
Los virus causantes de las hepatitis A pueden provocar morbilidad moderada a grave. Se transmite por vía fecal-oral a través de aguas y alimentos contaminados o por contacto directo con persona infectada o malas condiciones higiénicas (como manos sucias y contaminadas)o que se practique el sexo buco-anal sin protección. Casi todos los pacientes se recuperan totalmente y adquieren inmunidad de por vida, aunque algunos pueden sufrir hepatitis fulminante.Sin embargo, contraer la infección no siempre significa que se vaya a enfermar, pues quienes se infectan durante la infancia no padecen síntomas visibles. Cualquier persona que no se haya vacunado o infectado previamente puede infectarse con el virus de la hepatitis A.
Según la organización Mundial de la Salud (OMS) la distribución de la enfermedad es más frecuente en los países de ingresos bajos y medianos, con condiciones deficientes de saneamiento y de prácticas de higiene. En esos lugares la mayoría de los niños (el 90 %) se infectan antes de los 10 años, muy a menudo sin presentar síntomas. Han existido esporádicamente epidemias en distintas regiones del mundo, que pueden reaparecer periódicamente. Cuando existe buen nivel de saneamiento e higiene, como en los países de altos ingresos, las tasas de infección son bajas. En dichos países puede aparecer en adolescentes y adultos de los grupos de alto riesgo: los adictos a drogas inyectables, los que tienen relaciones buco anales sin protección y las personas que viajan a zonas de alta endemicidad, así como en poblaciones aisladas, como las comunidades cerradas.
Los síntomas aparecen luego de un período de incubación que suele ser de entre 14 y 28 días. Éstos pueden ser de moderados a graves y pueden incluir fiebre, malestar, pérdida de apetito, diarrea, náuseas, molestias abdominales, coloración oscura de la orina e ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos). Los infectados no siempre presentan todos estos síntomas, pero en los adultos se dan con más frecuencia. La gravedad y la mortalidad por la enfermedad aumentan con la edad. Los menores de seis años infectados no suelen experimentar síntomas apreciables y solo el 10 % presentan ictericia. A veces, la hepatitis A puede recidivar con otro episodio agudo, pero generalmente los pacientes se recuperan sin complicaciones. De aparecer los síntomas tras la infección, remiten lentamente, y la recuperación puede prolongarse a lo largo de varias semanas o meses.
El diagnóstico es mediante la detección en la sangre de anticuerpos IgM dirigidos específicamente contra el VHA.
No existe tratamiento antivírico específico para la hepatitis A, solo cuidados paliativos para aliviar los síntomas con: descanso, hidratación y nutrición adecuadas debido a la presencia de vómitos y diarreas. Evitar el uso de paracetamol que puede afectar negativamente al hígado.
La propagación de la hepatitis A puede reducirse mediante un abastecimiento adecuado de agua potable salubre; la correcta eliminación de las aguas residuales de la comunidad; las prácticas de higiene personal, como lavarse regularmente las manos antes de comer y después de ir al baño, y prácticas sexuales más seguras, como el uso de preservativos y de barreras bucales. Si un integrante del grupo familiar padece la enfermedad se aconseja utilizar lavandina concentrada al 1% para lavar todos los objetos que pudieran estar en contacto con materia fecal: baños, juguetes sexuales, picaportes, canillas, cubiertos o platos, separándolo de los que usa el resto de la familia.
Hepatitis B
El virus de la hepatitis B (VHB) pertenece a la familia Hepadnaviridae. Es un virus de ADN cuyo material genético contiene 4 regiones de lectura (ORF, por sus siglas en inglés) que producen todas sus proteínas: la de la envoltura (ORF S), la de la cápside y una proteína que libera al exterior (ORF C), la de replicación viral (ORF P) y la que regula las actividades de la célula infectada (ORF X). Se han identificado 10 genotipos distintos del VHB, denominados desde A hasta J. La distribución geográfica de cada uno es característica y se correlaciona con el curso clínico de la infección y la respuesta al tratamiento. Genotipos F y H se localizan fundamentalmente en América del Sur y Central, respectivamente.
Es una infección hepática grave, en la mayoría de las personas se presenta en forma aguda cuando dura menos de seis meses. Es más habitual en bebés y niños.
En la mayoría de los adultos hay recuperación completa, pero puede volverse crónica si pasan de 6 meses y en algún grupo pueden aparecer complicaciones que van desde cirrosis, insuficiencia hepática hasta cáncer de hígado. Esto muestra la importancia del diagnóstico y el tratamiento temprano para prevenirlas.
El virus de la hepatitis B se contagia mediante el contacto con la sangre, el semen u otros líquidos corporales de una persona infectada. El riesgo de sufrir una infección aumenta en estos casos: al mantener relaciones sexuales con parejas ocasionales sin preservativo; al compartir agujas durante el uso de drogas que se inyectan en las venas; en la trasmisión vertical madre – niño en el parto; en el personal sanitario expuesto a sangre; en los pacientes con hepatitis C o VIH; en el tratamiento de diálisis sin normas de bioseguridad; en situación de hacinamiento con personas infectadas; en pacientes inmunosuprimidos por tratamientos con medicamentos o viajando a regiones que presentan índices altos de infección por el virus de la hepatitis B, como Asia, las islas del Pacífico, África y Europa Oriental.
Prevención
La principal forma de prevenir la enfermedad es a través de la vacunación. En Argentina, las vacunas disponibles y relevantes para prevención de hepatitis virales son las vacunas contra hepatitis A y hepatitis B. Ambas forman parte de estrategias oficiales de inmunización del Ministerio de Salud. No existe vacuna disponible de uso programático para hepatitis C, sí tratamiento farmacológico. La prevención de hepatitis D se relaciona con la vacunación contra hepatitis B, dado que el virus D requiere infección por HVB para producirse.
Vacuna de hepatitis A
Está indicada en el Calendario Nacional de Vacunación para niños a los 12 meses en dosis única.
Los pacientes adultos a los que se les recomienda la vacunación de Hepatitis A sonlos que presentan hepatopatía crónica susceptible que pueden producir falla o descompensación hepática, sobre todo si son mayores de 50 años. También está recomendada en otros grupos de riesgo como personas con trastornos de la coagulación, personas con relaciones ocasionales de cualquier género, personal de laboratorio que manipula HAV, personal gastronómico, personal de maestranza expuesto a residuos o sanitarios, personal de jardines maternales y viajeros a zonas de mediana o alta endemicidad. En estos casos el esquema aconsejado es con vacuna monovalente anti-HAV en 2 dosis, separadas por al menos 6 meses. En el caso de estar incluido en alguno de los grupos de riesgo, es necesario, presentar orden médica para recibir la vacuna. NO se aconseja revacunación.
Hay varias vacunas inyectables con virus inactivados contra la hepatitis A para niños, adolescentes desde los 16 años y adultos.
Vacuna de hepatitis B
Es de recomendación universal desde el 2012. Previene la hepatitis B y sus complicaciones. Es una vacuna recombinante, elaborada a partir del antígeno de superficie del virus B. No contiene virus completo ni puede producir hepatitis B.
Puede estar combinada con el VHA u otras vacunas para el calendario infantil. La recomendación del Ministerio de Salud es una dosis neonatal en las primeras 12 horas de vida, continuando vacuna quíntuple/pentavalente, con aplicaciones a los 2, 4 y 6 meses, y refuerzo entre los 15 y 18 meses. Si la madre no posee Hepatitis B y el bebé no la recibe al nacer, debe esperar para la primera vacuna al menos hasta los dos meses de edad.
Los preadolescentes a partir de los 11 años, adolescentes y adultos no vacunados o con esquema incompleto deben vacunarse, según el Ministerio de Salud se indican tres dosis: 0, 1 y 6 meses.Si se omiten dosis, no se reinicia el esquema, sino que se aplican las faltantes, por ejemplo, si recibió dos dosis se administra la tercera, aunque hayan pasado meses o años. Se considera poblaciones especiales a pacientes hemodializados o con inmunosupresión, VIH, enfermedad hepática avanzada. Los candidatos a trasplante pueden requerir una estrategia distinta, con dosis mayores, esquemas acelerados o control serológico posterior. En adultos mayores de 60 años que no recibieron nunca la vacuna y no pertenecen a los grupos de riesgo, también se aconseja la vacunación.
En inmunocompetentes que completaron esquema y tuvieron respuesta adecuada, no se indican refuerzos sistemáticos. Antes de ello se debe evaluar serológicamente si han perdido anticuerpos para el virus B, en especial los pacientes en hemodiálisis, los inmunosuprimidos, pacientes con VIH, los candidatos o receptores de trasplante y algunos pacientes con cirrosis avanzada o mononucleosis que pueden requerir control periódico y refuerzos o revacunación según títulos, exposición y grado de inmunosupresión.
Consejo Farmacéutico
Cada 28 de julio, la Organización Mundial de la Salud celebra el Día Mundial de la Hepatitis, que este año tuvo como lema “Encontremos a los millones que aún no lo saben”.
Las farmacias son centro de divulgación de información para evitar infecciones, mejorar el uso de los tratamientos y prevenir los problemas relacionados con los mismos, incluyendo la notificación de posibles reacciones adversas.
Se debe educar a los pacientes en la prevención del contagio, cuáles son las principales vías de transmisión de los virus hepatotropos y los factores de riesgo para adquirir la infección por ellos.
Desde las farmacias se puede recomendar:
-La vacunación a quienes tienen factores de riesgo o no completaron el esquema de la misma.
-Desechar cualquier alimento o bebida, incluida el agua, de procedencia desconocida o sin las debidas garantías sanitarias.
-Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón, especialmente antes de cualquier comida y cuando se viaje a países con posible endemia de hepatitis y/o condiciones menos estrictas de seguridad alimentaria.
-El uso del preservativo en las relaciones sexuales.
-Evitar la realización de tatuajes o de piercings en locales que no estén debidamente acreditados.
-A los usuarios de drogas de abuso inyectables que no compartan agujas.
-Que las transfusiones deben hacerse solo en centros hospitalarios seguros.
-Que se haga una consulta previa cuando se realicen viajes con destino a zonas geográficas donde la prevalencia de uno o más tipos virales de hepatitis sea elevada, a fin de tomar las medidas profilácticas convenientes.
-Asesoramiento nutricional a familiares de pacientes con hepatitis teniendo en cuenta que la enfermedad puede afectar a la absorción de nutrientes e influir sobre el apetito del enfermo. Éstos requieren una dieta equilibrada para mantener un adecuado balance hidroelectrolítico y reducir la sobrecarga metabólica del hígado. Considerar como fuente de calorías a los glúcidos y reducir al mínimo las grasas. En especial no consumir embutidos, carne de cerdo o cordero y cocinar sin agregado de manteca, aceite u otro producto graso. La cocción es preferible al horno, vapor o plancha.
Los alimentos deben separase en 4 o 5 veces al día para reducir la carga metabólico hepática.
Otro punto importante es reducir la ingesta de sal para evitar la retención de fluidos, limitar el consumo de proteínas < 1 g/kg peso por día y cesar el consumo de bebidas alcohólicas.
También considerar el uso de suplementos de vitaminas B para completar carencias nutricionales.
Bibliografía
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Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.(2019) Punto Farmacológico nº 136. Disponible en: https://www.farmaceuticos.com/wp-content/uploads/2020/02/informe-hepatitis-virales-PF136.pdf












